Las tortugas se desplazan miles de kilómetros para aparearse

Las primeras tortugas no tenían caparazón
El cambio climático amenaza con desestabilizar a las poblaciones de tortuga verde (Chelonia mydas) con el nacimiento de un número desproporcionado de hembras.
Sin embargo, un estudio muestra cómo los hábitos de apareamiento de esta especie podrían protegerla frente al nuevo peligro.
El trabajo ha sido publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B y analiza la estructura de una población de tortuga verde que anida en el norte de Chipre.
Puesto que la temperatura de incubación de los huevos determina el sexo de las crías, una mayor calidez de las aguas conduce al nacimiento de más hembras.
En la población en estudio, de hecho, el 95 por ciento de las crías que nacen son de sexo femenino lo cual preocupa a los científicos ya que, al haber pocos machos, se puede producir una situación de endogamia que conlleve problemas de salud en los animales.
Los investigadores predecían que unos pocos machos se habrían apareado con todas las hembras de la población.
Sin embargo, al realizar los test de paternidad a las crías de tortuga, observaron que la proporción de padres era muy superior a la esperada: en concreto 28 machos se habían apareado con 20 hembras.
Es decir, la descendencia de cada hembra provenía de uno o más padres, por lo que el peligro de endogamia desaparecía.
¿Cómo se explican estos resultados? A través de seguimiento por satélite los científicos descubrieron que durante la época de reproducción los machos de tortuga se desplazan miles de kilómetros a través del océano de manera que pueden aparearse con hembras de diferentes poblaciones.
Por ejemplo, los machos estudiados podrían haberse apareado con tortugas de otros lugares de Turquía e incluso del norte de África. Para los investigadores, esta es una buena noticia ya que el patrón de apareamiento observado podría proteger a las tortugas de los efectos adversos del calentamiento de las aguas.
Las primeras tortugas no tenían caparazón
Un equipo de paleontólogos ha encontrado en China los restos fósiles de un antepasado de las tortugas que se paseaba por nuestro planeta sin caparazón hace 220 millones de años.
El animal, coetáneo de los dinosaurios, ha sido bautizado como Odontochelys semitestacea (tortuga con dientes y medio caparazón).
Su hallazgo parece dar respuesta a uno de los mayores misterios de la evolución de los reptiles: cómo se desarrolló el cascarón y el cuerpo de las tortugas.
Chun Li, de la Academia China de las Ciencias, explica hoy en la revista Nature que, aunque la especie ancestral no tenía caparazón en su espalda, sí exhibía un plastrón -la parte plana inferior que protege el estómago- totalmente desarrollado.
Analizando su estructura han llegado a la conclusión de que el caparazón completo se formó cuando la columna vertebral y las costillas se desarrollaron hacia el exterior, y posteriormente se extendieron hasta fundirse sobre el lomo del animal.
El proceso sería similar al que se observa actualmente durante el desarrollo temprano de las modernas crías de tortugas dentro del huevo.
Por otra parte, los paleontólogos sospechan que Odontochelys semitestacea era un animal marino, por lo que necesitaba el plastrón para protegerse de los depredadores mientras nadaba.
El descubrimiento de Odontochelys desplaza a Proganochely, otro reptil diez millones de años más joven encontrado en Alemania al que hasta ahora se consideraba como la “abuela” de todas las tortugas.
Etiquetas: animales, paleontología, dinosaurios, tortugas
Fuente : Muy Interesante |